Un par de horas atrás me topé en la esquina con una chica alta, altísima (1.80, tal vez). Su rostro era... raro. Pero también hermoso, y exótico y de una retorcida distinción. En sus ojos, había un cansacio y una tristeza infinitas. Probablemente no olvide tan fácilmente aquella expresión tan luctuosa y tan resignada. Por un momento pensé en seguirla. Mas, el miedo a hacer el ridículo fue más fuerte que mis pulsiones de stalker.Justo en ese momento, estaba escuchando en el iPod Whatever de Oasis -una canción que no trata absolutamente sobre nada, como TODAS las de los Gallagher- pero que cada que la escucho siento como si estuviera en lo más alto, tal como DiCaprio en la proa del Titanic.
Pop de recámara, sinfonía de bolsillo, oda adolescente a Dios..... Whatever.

1 comentarios:
creo que el hecho,
de que hayas puesto,
primero la foto de una chica,
y luego el video de la cancion..
demuestran que hay algo
que de todo eso te impacto más ;)
no temas hacer el ridiculo!!
tal vez esa ridiculez..
se la cuenten a sus nietos dps ;)
beso grande!! =)
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